Jatnna Massiel
Jatnna Massiel

El decreto 375-15 del presidente Danilo Medina declaró el 2014 como el "Año de Superación del Analfabetismo" como una manera de expresar la voluntad estatal de erradicar esta deuda social de consecuencias tan lamentables. Esas son buenas noticias y es una misión que debe ser asumida por cada uno de nosotros.

Según las cifras oficiales, en lo que lleva funcionando el Programa Nacional de Alfabetización "Quisqueya Aprende Contigo" se ha logrado que al menos doscientas setenta mil personas mayores de 15 años de edad se hayan capacitado para leer y escribir acercándose a la oportunidad de elevar el nivel económico y social de sus familias con su desarrollo personal alcanzado y por seguir puliendo.
Estas 270,000 personas se suman a las más de medio millón que están inscritas en el programa acualmente y que están adquiriendo habilidades que les ayudarán a mantenerse lejos de la criminalidad y la delincuencia al reducir significativamente la brecha que los ha margidano durante largos años de su vida por su incapacidad de comunicarse de manera escrita.
Estas buenas noticias deben motivarnos a sumarnos a los treinta y tres mil voluntarios que han fungido como facilitadores de los que se alfabetizan en las aulas mediante este este programa.
La educación es la única clave para que nos desarrollemos como nación a mediano y largo plazo. Los resultados parecerán tardíos, pero es una inversión social que se multiplica en seguridad ciudadana, competitividad, reducción de la pobreza, productividad general que se reflejará en resultados cada vez más positivos en los balances de Producto Interno Bruto del futuro y en desarrollo económico y social del colectivo dominicano.
Todo dominicano y dominicana debería interesarse por lograr la meta de que este territorio sea declarado como libre de analfabetismo y que, luego de logrado ese objetivo, asumamos el compromiso de velar porque todo niño y niña que nazca tenga acceso a la educación oportunamente.
Este año, nos proponemos asumir muchos retos y este es, sin duda, el más noble de todos.