La tecnología del futuro será humanista o no será. Tendrá en cuenta las emociones o, de lo contrario, no la comprará nadie. Luis Meca, un economista reconvertido a emprendedor, cada día está más seguro de que llegará un momento, no demasiado lejano, en que el mercado sólo asimile productos que tengan en cuenta el bienestar de las personas.

A su manera, el catalán es un revolucionario, y la primera obra de su pensamiento se llama Cry Translator, una aplicación que traduce el llanto de los bebés y revela sus emociones a los padres. Sólo es el principio. En apenas dos meses, la app se convertirá en un dispositivo de sobremesa. El siguiente paso: descifrar los sentimientos de los adultos.
Cuando nació su hijo, en 2001, saber por qué lloraba se convirtió en una cuestión existencial para Meca. Así empezó una larga travesía por el desierto de la investigación y la documentación que duró diez años, y que dio como resultado una app para iPhone que se ha colocado, desde 2010, en el top ten de las aplicaciones relacionadas con la salud en 68 países.
“Pensé que si las madres, por instinto, pueden saber qué le pasa a su hijo, tenía que haber algún idioma oculto. Estuvimos una década recogiendo datos, entrevistando a muchas madres, etiquetando llantos y creando patrones. Después, la informática hizo el resto”, explica a Teknautas Luis Meca, desde Menorca.
Allí está la sede central de Biloop, la empresa lanzadera del producto, que ya ha abierto delegaciones en Toronto y Hong Kong. Junto al catalán, de 47 años, el corazón de la startup lo forma también Pedro Barrera, de 55, un ingeniero de Telecomunicaciones a quien se considera el creador del Teletexto español.
Seis patrones de llantos
“Toda la tecnología tiene sus tres etapas. La primera, en la que piensas que jamás funcionará. La segunda, donde piensas que quizás lo haga. Y la tercera, cuando te das cuenta de que realmente lo hace”, reflexiona Luis Meca.
Hace mucho que Cry Translator superó la tercera fase. “Fueron años duros, pero por fin encontramos algo común en todos los llantos. Es como el equipaje con el que venimos al nacer”, señala el CEO de Biloop. En ese sentido, han identificado seis patrones de llantos diferentes en los recién nacidos: estado nervioso, hambre, sueño, malestar, aburrimiento y pánico.
“El de hambre es el más fuerte de todos, por una cuestión de supervivencia. El del aburrimiento es el más débil, porque el niño no tiene una necesidad urgente, sólo quiere llamar la atención de sus mayores. El modo pánico aparece cuando, por ejemplo, se pega un golpe contra una esquina; y el nerviosismo cuando está saturado familiarmente, quizás porque ha habido muchas visitas”, detalla el catalán.
En 2010, recibieron la medalla de oro en el Salón de Invenciones de Ginebra. Desde entonces, la aplicación ha volado prácticamente sola; y en septiembre, viajarán a Kolonia para presentar en la feria de productos infantiles más importante del mundo, Kind+Jugend, la evolución de Cry Translator.
Se trata, en esta ocasión, de un dispositivo de sobremesa capaz de descifrar el llanto en tres segundos, frente a los diez de la app, y que incorpora en el sistema varias canciones de cuna y distintos tipos de ruidos blancos para calmar el estrés. "Ni la aplicación ni el aparato graban la voz de los niños, por una cuestión de protección de datos. Esto no es un juego", señala Luis Meca.
Los adultos en el punto de mira
Tras el éxito de Cry Translator, el equipo de Biloop no se ha quedado de brazos cruzados. En la actualidad trabajan en una tecnología para descifrar las emociones de los adultos a través de su voz.
Lo llaman Emotion Detector y está siendo supervisado científicamente, en cada paso, por los profesores de evaluación y diagnóstico de la facultad de Psicología de la Universidad de las Islas Baleares.
“Seguimos investigando. Está en estado embrionario, y ahora tenemos una aplicación privada. Los estados anímicos de los adultos son más numerosos que los de los bebés. De momento, hemos identificado seis patrones en base al tono de voz”, informa el CEO de Biloop. Que el televisor configure una parrilla personalizada de programas en función del estado de ánimo del usuario, o que un médico pueda hacer un seguimiento psicológico de un paciente a través de su voz, son dos aplicaciones que ya están sobre la mesa.
Microsoft ya ha llamado a la puerta de su empresa: les están tanteando. No sólo porque manejan innovaciones de utilidad universal; también por su forma de entender la tecnología. Una filosofía moldeada durante muchos años y que Luis Meca resume de forma categórica.
“Entramos en una nueva era. Antes, en tecnología, sólo pensabas cómo vender al cliente. Ahora, la pregunta es: ¿cómo le puedo ayudar? Es así de sencillo: si no trabajas para el bienestar de las personas, estás perdiendo el tiempo.”