Opinion

Corrupción, impunidad y borrón y cuenta nueva

SANTO DOMINGO. La historia política de la República Dominicana es muy sui géneris, ya que lo que ocurre en este país es bastante inverosímil, inclasificable, fuera de lo común y de lo acostumbrado.

En cualquier otro país del mundo que se respete, con los escándalos de corrupción  que se han suscitado en los últimos años en esta nación, gran parte  de los que  administran las cosas pública hubieran dimitido de sus puestos y además estarían condenados por la justicia.

Pero lamentablemente la justicia de nuestro país, está comprobado, responde a  intereses partidarios, los miembros de las altas cortes son fruto del reparto de los partidos políticos  y, esto se hace para que cuando los funcionarios incurran en actos dolosos, reciban sentencias favorables como: NO HA LUGAR, aun comprobándose que el funcionario incurrió en faltas y se dan todas las condiciones para ser juzgados y condenados.

Además estos jueces  guiado por sus patrones políticos dictan como sentencia: ARCHIVO DEFINITIVO, alegando que  la investigación ha sido concluida poniendo fin a las acusaciones hechas al funcionario.

Es bueno recordar que desde 1966 hasta la fecha, la Republica Dominicana ha sido gobernada por ocho (8)  presidentes diferentes y, tres de ellos gobernaron al menos dos periodos o más y,  la nación  sigue sumergida en una gran ignominia. Esto es el producto de la mixtura de una trilogía llamada: Corrupción, Impunidad y  Borrón y Cuenta Nueva.

Estos tres enemigos de la Dominicanidad, son el producto de la marcada debilidad en la familia, y reflejan los antivalores existentes en nuestra sociedad. Una nación corrupta y que no castigue  a los transgresores de las leyes, que no haga que los que saquean las arcas del estado devuelvan lo robado, está condenada a mantenerse en la más extrema pobreza.

En nuestro país no se castiga a los corruptos,  por eso cada día la brecha entre ricos y pobres es menos angosta. Cuando un funcionario corrupto sale del poder, la componenda entre el sistema judicial y el Estado se nuclean, y no aplican ningún  tipo de sanción a dicho funcionario. Por ello los partidos mayoritarios tienen en las altas cortes a sus respectivos jueces.

Algunos presidentes nuestros al arribar a la primera magistratura han sido capaces de decir: “A fulano no me lo toquen” “ese es de los míos” y uno de ellos anunció con bombos y platillos “Borrón y cuenta Nueva”.

La sociedad Dominicana es experta en la predica de valores, pero que no se viven, es muy buena  en la retórica pero no en los hechos, y estos últimos son más contundentes que las palabras, es que “Del Dicho al Hecho hay Mucho Trecho”

La corrupción, la impunidad y El Borrón y Cuenta Nueva es la respuesta a un modelo de dirigir la cosa pública con el sentido de pertenencia, no bajo la premisa de que estoy en este puesto y pronto seré relevado y por ello debo ser  transparente y ético.

 

El autor es Maestro y Reside en Santo Domingo, Oeste, Rep. Dom.

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